Homilías del Obispo

HOMILÍA ENLA APERTURA DELAÑO JUBILAR DE GRACIA

Queridos hermanos en el Señor:

Hace algo más de cien años, en 1.902, llegó a este barrio de las Cuevas de Guadix un hombre, Pedro; era un joven sacerdote, el P. Poveda. Venía con la misión de predicar enla Cuaresmaen un barrio marcado por la pobreza y la marginación social. La distancia con el centro dela Ciudades corta, la separación que marca la pobreza enorme; pero los hombres de Dios, como Poveda, no miran las apariencias sino el corazón. Vio la pobreza material, pero también descubrió la riqueza de estas gentes, por eso los cueveros le robaron el corazón.

Al llegar a las Cuevas descubrió en su interior lo que tantas veces había contemplado desde la atalaya dela Alcazaba, en el viejo Seminario. Sin embargo, cual Moisés ante la zarza ardiendo, experimentó que el corazón del barrio accitano estaba enla Ermitadel siglo XVII, que custodiaba un precioso icono dela Virgen, bajo la advocación de Gracia. Fue su empeño restablecer el culto ala Madrede Dios, es decir, el amor ala Mujerque nos ha dado la gracia en Cristo.

Y con María, desde María, a Cristo. Así lo expresa el Santo: “Como el fundamento de la educación y la base de todo progreso moral y material es Jesucristo, en el que tenemos toda nuestra esperanza, lo primero que hicimos fue instalar el Santísimo Sacramento en nuestra Ermita”.

Con esta sencillez, en medio de la pobreza, sembraba Dios en la tierra buena de Pedro Poveda la semilla que con el paso de los años se convertirá en un árbol grande: el anuncio del Evangelio a través de la educación y la cultura que se ha hecho realidad enla Institución Teresiana, fundada por San Pedro Poveda, en otra Cueva, la de Covadonga, en 1.911, cuyo primer Centenario nos disponemos a celebrar.

Sr. Cura Párroco y hermanos sacerdotes.

Querida Directora General dela Institución Teresiana, Dña. Loreto Balleter. En su persona saludo a todos los miembros dela Institución Teresiana, extendida por 30 países del mundo, al tiempo que los felicito por este acontecimiento de gracia que nos disponemos a celebrar.

Un saludo muy especial a todos los miembros dela Institución Teresianaque habéis venido hasta este lugar santo para la apertura del Año Jubilar.

Queridos religiosos y religiosas, miembros de los Institutos seculares y las Sociedades de Vida apostólica.

Sr. Alcalde y dignas autoridades, que como siempre nos honráis con vuestra presencia, haciendo patente la necesaria y  siempre posible colaboración entrela Iglesiay las administraciones públicas, por el bien de la sociedad y de los que la formamos.

Queridos cueveros que hoy os vestí de gala para celebrar ala Madrey Señora de las Cuevas,la Virgende Gracia, y al que ha sido, y sigue siendo, guía de este barrio, el P. Poveda.

Queridos hermanos y  hermanas.

1. Hace un momento hemos realizado el simbólico gesto de la apertura dela Puerta, ahora Puerta Santa, que da inicio a este Año Jubilar, concedido por el Santo Padre, el Papa Benedicto XVI, a través dela Penitenciaría Apostólica.Una gracia que el Señor nos concede, una oportunidad para abandonar el hombre viejo que hay en nosotros y revestirnos del hombre nuevo, Cristo.

Desde aquí agradecemos el gesto que el Santo Padre ha tenido para con nosotros, y le reiteramos nuestra filial devoción y sincera adhesión  a su persona. Sabemos que la comunión conla Iglesiay con el Sucesor de Pedro es la garantía de fidelidad a Cristo y de abundantes frutos en la misión que se nos han encomendado.

Como he escrito enla Cartapastoral con motivo de este Año Jubilar: “Un Jubileo es, ante todo, una experiencia de la misericordia de Dios y de la capacidad de cambio del hombre cuando corresponde, consciente y libremente, a la gracia divina. Experimentar la hermosura y la grandeza del perdón misericordioso y la belleza del cambio que se produce en la conversión, son los fines auténticos y más profundos de un Año jubilar, al tiempo que sus mejores frutos”.

En definitiva, el Jubileo es una invitación a renovar la gracia del Bautismo. Redescubrir el don de la fe es una puerta abierta a la esperanza, es la posibilidad de cambiar porque la conversión no depende de nosotros, es obra de Dios en el corazón humano.  Dios nos invita siempre, solo espera nuestra respuesta libre. ¿Si dejáramos que la gracia bautismal creciera en nosotros y a través nuestro se manifestara en el mundo?. Os invito a renovar esta gracia.

El Jubileo nos acerca también a los hermanos; nos saca de la indiferencia en la que caemos con frecuencia, y que nos lleva a pasar al lado del otro sin mirar, sin escuchar, sin detenernos. Los otros tienen rostro, la pobreza tiene rostros. Es necesario que los cristianos descubramos los rostros de la pobreza, los de siempre y los nuevos de hoy; hemos de procurar que el corazón endurecido se transforme en un corazón de carne, un corazón capaz de amar al prójimo como a nosotros mismos. Que los otros nos roben el corazón, porque sólo así comprenderemos cómo es el corazón de Dios y viviremos en Él. La obra del Jubileo ha de ser una obra caritativa y social.

2.La Puerta Santaes la puerta que da acceso ala Cuevadonde se custodia y venera la imagen dela Virgende Gracia.La Virgencon su Hijo en los brazos nos anuncia que no hay más que una puerta: Cristo.

El mismo Jesús, en el evangelio, nos ha dicho: “Yo soy la puerta” (Jn 10,7). A la salvación sólo se llega por Jesús. No hay más puerta de acceso a Dios y a su gracia que la presencia humanada del mismo Dios, el Hijo Unigénito, encarnado en el seno de María,la Virgen.

El evangelio de este domingo nos recuerda la experiencia de Zaqueo, es la misma experiencia de tantos hombres y mujeres que quieren ver a Jesús. Que se suben al árbol del deseo más profundo que hay en el alma humana, se suben para ver que Jesús pasa. Puede, incluso que los árboles a los que los hombres nos subimos no nos muestren la verdadera imagen de Jesús que pasa, incluso que nos impidan verlo. Sin embargo, siempre es bueno apartarse del tumulto de la masa para buscar una atalaya que nos permita ver y gustar a ese Jesús que, incluso tantas veces sin saberlo, ansía nuestro corazón.

En la experiencia de Zaqueo, encontramos también la experiencia del modo de hacer de Dios. Zaqueo es el buscador encontrado, no encuentra él a Jesús, es Jesús el que lo encuentra a él; y en Jesús va a encontrar la verdad de sí mismo.

Precioso ejemplo para el hombre de hoy, buscador sin horizonte, que busca sin saber que busca. Le arde el corazón por la añoranza de lo eterno que de sentido a lo que es y a lo que hace. El hombre que se ha subido al árbol elevado del progreso, del poder del hombre; el hombre marcado por el ritmo de la cultura científica y técnica; el hombre esclavo de su propio poder. A este hombre también hoy le dice Jesús: “Baja enseguida porque hoy tengo que alojarme en tu casa”.

Dios busca al hombre, queridos hermanos, quiero hospedarse en nuestra casa. Si le dejamos entrar en la casa de nuestra vida, el se convertirá en la puerta, una puerta segura, la puerta de la salvación.

La presencia  del Señor transformó a Zaqueo, esa misma presencia también nos puede transformar a nosotros si dejamos que Cristo entre en nuestra casa y la transforme; hay que dejar que el Señor entre a cada rincón, también a ese de mi vida que no quiero abrir. Cristo lo transforma todo, lo salva todo.

 “Hoy ha sido la salvación de esta casa”. Al comienzo de este Año Jubilar, también nosotros podemos repetir: Hoy entra la salvación a esta casa, y es que el Hoy de Dios es eterno. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre.

3. Esta experiencia del amor de Dios configuró también la vida de San Pedro Poveda, el apóstol de las Cuevas. Aquí, en este mismo lugar, experimentó la presencia de Dios que lo llamaba a evangelizar una realidad siempre actual y siempre difícil: la educación y la cultura.

Ante la pobreza de este barrio y la humildad de sus gentes, se abrieron sus ojos para ver a Dios que ama a todos, como nos ha recordado el sabio de Israel en la primera lectura: “Amas a todos los seres y no odias nada de lo que has creado”. Si Dios los ama, cómo no podríamos amarlos nosotros. “Son tuyos, Señor, amigo de la vida”.

La santidad es descubrir a Dios en todas las cosas, vivir en Él y para Él. Configurar la propia vida en la voluntad de Dios. Vivir y anunciar al Dios de la vida que crea vida con su presencia. Todos estamos llamados a crear vida, a defenderla y propiciar caminos de vida digna para todo hombre. Al fin y al cabo, somos instrumentos de Dios, así lo vivió y lo expresó el P. Poveda: “Allí fui instrumento de Dios para muchas cosas buenas, pero instrumento y nada más. El bien fue para ellos, para aquella gente”. Son palabras referidas a su trabajo en las Cuevas. Y su único deseo: “regenerar a las familias, por medio de los chicos, pero sin olvidarnos de los mayores”. Palabras que no ha perdido nada de actualidad y que marcan un estilo y un programa para nosotros hoy.

Pedro Poveda, el que había puesto al Señor en el Sagrario y la devoción ala Madre Santísima, tenía pocos meses después de su llegada a las Cuevas un proyecto educativo que sorprende: Las escuelas del Sagrado Corazón, con clases para niños, talleres para adultos y un comedor para los que lo necesitaban; y un deseo en su corazón, derribar el muro que separabala Ciudadde las Cuevas. Para comprender la fuerza de Poveda hay que escucharlo cuando dice: “Creer bien y enmudecer, no es posible”. El P. Poveda era, simplemente, un Testigo, un testigo del Amor de Dios.

El pueblo lo entendió, porque el lenguaje de la santidad  es comprensible para todos, por eso el niño que vemos apoyado entre las piernas del P. Poveda, cuando era viejo, y a la pregunta de qué había hecho Poveda en las Cuevas, contestó simplemente: “Desde que el P. Poveda estuvo en las Cuevas somos mejores”.

4. La presencia del carisma de San Pedro sigue viviendo bajo la materna mirada dela Virgende Gracia, cuya imagen inspiró la obra del Santo.

Como he dicho en mi Carta pastoral,la Diócesisde Guadix se une a la acción de gracias dela Institución Teresiana, en esa memoria agradecida por el don del Espíritu que inspiró a San Pedro Poveda. Sabemos que la memoria nos tiene que llevar al compromiso de seguir llevando el Evangelio al mundo de la educación y la cultura, grandes retos también dela Iglesiahoy. El mundo de hoy necesita hombres y mujeres de Dios como los describiera el P. Poveda: “Los hombres y las mujeres de Dios son inconfundibles. No se distinguen porque sean brillantes, ni porque deslumbren, ni por su fortaleza humana, sino por los frutos santos, por aquellos que sentían los apóstoles en el camino de Emaús cuando iban en compañía de Cristo resucitado, a quien no conocían, pero sentían los efectos de su presencia”.

5. Miúltima mirada se vuelve a Santa María,la Virgende Gracia, en el día que se cumple el 50 aniversario de su coronación canónica por mi antecesor, D. Rafael Álvarez Lara.

La imagen entrañable dela Virgenque recoge entre sus brazos a Jesús Niño. El Divino Niño que descansa en Ella, y Ella que descansa en Él. Es la imagen de la identificación del Misterio de María con el Misterio de Cristo. La cabeza dela Virgeninclinada y reposando en la del Hijo muestras la esencia de la vida cristiana: Sin Él, sin Cristo no podemos hacer nada.

Y los dos, Madre e Hijo, nos miran con dulzura, invitándonos a formar parte también nosotros de esa escena, de ese Misterio. Junto a Jesús, en los brazos de María estamos nosotros, ponemos a tantos hombres y mujeres que necesitan unos brazos que los recojan de la soledad y la falta de amor y los protejan del frío de un mundo sin rostro humano.

María es la mujer de fe, referencia siempre para la fe de nuestro pueblo. Ella fue la primera y mejor educadora de Jesús en Nazaret; ella sigue siendo modelo para el pueblo cristiano.

“Teniendo ante nuestros ojos a María, queridos hermanos, hemos de esforzarnos en educar a las nuevas generaciones en la fe. La transmisión de la fe es un bien para el hombre y para la sociedad. Los niños y los jóvenes deben descubrir a un Dios que los ama y que da sentido a sus vidas. El hombre que es capaz de Dios, tiene, por naturaleza, la necesidad de abrirse a Dios que llena su vida de sentido. Privar a las nuevas generaciones de esta visión trascendente es negarles el camino a la verdadera felicidad”.

“Frente a un mundo que propone una educación en la que Dios no tiene lugar, en una cultura en la que todo empieza en el hombre y acaba en él; nosotros, hemos de educar en la virtud y para la virtud. No bastan para un cristiano los valores sin más, es necesaria la virtud. Educar es también hacer hombres y mujeres virtuosos”.

6. Queridos hermanos, os invito a hacer de este Año de Gracia una oportunidad para renovar nuestra vida cristiana, que ha de ser un camino de santidad, teniendo como ejemplo ala Virgen, bajo la advocación de Gracia y  a San Pedro Poveda, el apóstol de las Cuevas.

Que las palabras del propio Santo sean un deseo y una oración para el Jubileo.

“Señor, que yo piense lo que tu quieres que piense; que yo quiera lo que tu quieres que quiera; que yo hable lo que tu quiere que hable; que yo obre como tu quieres que obre. Esta es mi única aspiración”.

HOMILÍA DEL OBISPO DE GUADIX ENLA CLAUSURA DELAÑO JUBILAR DE GRACIA

Queridos hermanos en el Señor:

Hoy hace un año que inaugurábamos solemnemente el Jubileo de Gracia que el Santo Padre, el Papa Benedicto XVI, ha tenido a bien concedernos con motivos de los cincuenta años de la coronación canónica dela Virgende Gracia y el primer centenario dela Institución Teresiana, fundada por el apóstol de las Cuevas, San Pedro Poveda.

Al final de este año jubilar podemos decir que ha sido verdaderamente un año de gracias. Millares de peregrino, venidos de todo el mundo, se han postrado ante la bendita imagen de Nuestra Señorala Virgende Gracia. Muchos de los peregrinos han venido a la llamada del carisma povedano y han podido contemplar y dejarse mirar por los mismos ojos maternos que inspiraron al joven sacerdote, Pedro Poveda, lo que más tarde seríala Institución Teresiana, una obra al servicio de la evangelización a través de la cultura y la formación.

Nuestra respuesta a tanta bondad y misericordia del buen Dios no puede ser sino la acción de gracias. Damos gracias a Dios por tanta gracia que ha repartido este año en esta santa Cueva. Gracias por el don del perdón y la misericordia que ha devuelto la belleza de la fe a tantos penitentes; gracias por el don de la paz que ha inundado los corazones de los que con sinceridad se han acercado a Dios a través de su Madre; gracias por su presencia en la eucaristía celebrada, adorada y vivida; gracias por el don de la fraternidad que rompe fronteras para sentarnos en una misma mesa y alimentarnos con un único pan. Gracias a Dios porque ha estado grande con nosotros y estamos alegres.

1. Hoy, volvemos nuestra mirada a la imagen dela Virgende Gracia. Coronada por el cariño y la devoción de este barrio y de esta ciudad, nos presenta a Jesús, ese Niño que se refugia en los brazos maternos llenos de ternura al tiempo que encuentra en ella la fortaleza de la mujer que vive en la fe y desde la fe. La mujer recoge al Niño entre sus brazos pero parece que no quisiera tocarlo pues sabe que ha de ofrecerlo. Con delicadezala Virgennos ofrece a Jesús y con sus manos parece implorarnos que lo recibamos pues Él es el único Salvador de los hombres. La imagen de Santa María de Gracia expresa la maternidad de María en toda su profundidad. Esla Madreque acuna a su hijo Jesús, y esla Madrede todos nosotros, a los que nos ofrece el don de la felicidad que solo está en Jesús el fruto bendito de su vientre.

A lo largo de los siglos,la Virgenno se cansa de mostrarnos a Jesús. Ella es la mediadora de la gracia, la que ha sido agraciada por Dios desde antes de su concepción y la que es cauce de gracia para todos los hombres. En su seno virginal ha engendrado al autor de la vida y por la fe ha engendrado también a la humanidad nueva que nace del costado abierto de Cristo. María es la mujer nueva para la nueva humanidad. En Ella se refleja la bondad y la hermosura de la condición humana tal como Dios la ha pensado y la ha querido. María es lo mejor de nosotros mismos, por eso es modelo y ejemplo.

Contemplando el icono dela Virgende Gracia nos damos cuenta que también ella nos mira. Su mirada es de dulzura, una mirada que acoge y comprende. Una mirada que recoge y ha recogido la plegaria de tantos hombres y mujeres que a lo largo del tiempo han depositado enla Madresus alegrías y sus esperanzas, sus angustias y tristezas. Bajo esta mirada materna han sido muchos los que han depositado sus proyectos, los que han pedido luz para seguir caminando, los que han dicho que sí al Señor para trabajar para su gloria y la salvación de los hermanos.

Os confieso que estos días mirando la imagen dela Virgende Gracia me ha conmovido al pensar que en sus retinas está grabada la historia de este barrio de las Cuevas y la misma historia de esta Ciudad. Esta es la imagen que movió el corazón de los apóstoles de las Cuevas: San Pedro Poveda, el Siervo de Dios P. Federico Salvador y Ramón, D. Rafael Varón. Es la imagen ante la que se han postrado mártires, el Beato Manuel Medina Olmos y otros. Conmueve pensar que su mirada es la expresión de la historia de santidad de nuestra iglesia accitana. Esos ojos miraron a los santos y a los mártires como hoy nos miran a nosotros. Ella nos recoge a todos y nos seguirá recogiendo en el futuro.

La corona que ciñe su cabeza y que fue depositada por mi predecesor de feliz memoria, D. Rafael Álvarez Lara sigue siendo cincuenta años después el testimonio de amor de sus hijos que se sienten orgullosos de tener tal Madre, al tiempo que siente y piden su protección constante.

2. Es también motivo de este año de gracias el centenario dela Institución Teresianafundada por San Pedro Poveda. Acontecimiento vinculado a este lugar y a esta devoción mariana, al menos en los planes misteriosos de Dios, como lo expresa el mismo P. Poveda:

“Confieso que al subir yo a las cuevas de Guadix, de nuestras visitas ala Virgende Gracia, titular de aquel sagrado recinto, medio cueva medio capilla, surgió el plan de las escuelas y que la vocación a este género de apostolado tuvo su origen allí. La primera vocación fue la mía, y esta es dela Virgende Gracia”.

La celebración del centenario de esta Institución nos recuerda una vez más la fecundidad de la santidad. Vivir según los planes de Dios, hacer de la vida una respuesta a la voluntad de Dios, es el camino seguro de fecundidad humana y apostólica. Los santos son fecundos porque la santidad es fecunda. Las prioridades sociales y culturales que se sujetan al dictado de la moda pasan, son efímeras como lo son todas las obras humanas. Es solo cuando las obras humanas se ponen al servicio de la gloria de Dios buscando solo su voluntad, cuando no pasan, cuando permanecen, porque Dios no pasa. Es su gracia la que las hace fecundar y dar frutos abundantes.

Esto nos enseña, mis queridos hermanos, que las obras que realizamos, cuando las hacemos para la gloria de Dios y en servicio de los hermanos, siempre dan fruto y fruto que permanece. Y no hago referencia solo a las obras estrictamente religiosas, sino a cualquier obra humana, sea la vida familiar, la profesional o la misma vida pública, incluida la política, la economía, los medios de comunicación o la cultura en general. Todo en las manos de Dios tiene vida porque Él es el Señor de la vida.

La Institución Teresiana, después de cien años, sigue viviendo del carisma que el Espíritu puso en el corazón del sacerdote Pedro Poveda. Mujeres y hombres, que respondiendo a la llamada de Dios, desde su vivencia de fe, vida familiar y trabajo profesional, quieren ser signo y fermento del Evangelio. Cada uno de ellos promueve, desde su profesión y actividades, una acción humanizadora en orden a la evangelización. Su espíritu de familia quiere mostrar al mundo lo que es y supone una verdadera comunidad cristiana. Y haciendo una opción por la educación y la cultura según el espíritu de Cristo manifiestan el amor de Dios por todo hombre y por todo el hombre.

Pero todo esto no se puede entender sin adentrarnos en el alma de Poveda. Para San Pedro Poveda hay un principio que da sentido a todo lo demás, Cristo. Su espiritualidad cristocéntrica, es lo que da sentido a su obra. Es necesario volver a repetir las palabras del Santo para entender su vida y su obra: “He aquí mi preocupación constante y ahí van dirigidos todos mis consejos: a que Cristo se forme en vosotras, a que representéis a Cristo, a que seáis, en suma, verdaderas cristianas, que la imitación de Cristo es, según San Basilio, la definición del cristianismo. Que la vida de Jesús se manifieste en vosotras, porque todos los que han sido bautizados en Cristo deben estar revestidos de Cristo. Esta es la formación que deseamos para vosotras, este es el teresianismo verdadero, esta es la realización del ideal que perseguimos; y hasta que no pongáis todo vuestro empeño en estudiar, conocer, amar e imitar a Cristo, no habréis comenzado vuestra formación”.

La presencia en Guadix dela Institución Teresiananos recuerda la fecundidad de la santidad. La presencia del P. Poveda entre nosotros sigue dando frutos en la acción apostólica de las teresianas. Mediante su labor educativa y de formación, así como en sus colaboración ejemplar en distintos organismo diocesanos, hacen presente al que fue gran apóstol de las Cuevas. Quiera Dios que su presencia entre nosotros sea cada día un signo de vitalidad evangélica y de fecundidad apostólica. Pido al Señor que bendiga ala Institución Teresianacon nuevas y santas vocaciones a este tipo de apostolado.

3. Durante estos doce meses la parroquia dela Virgende Gracia ha sido un lugar verdaderamente santo, pues aquí han sido muchos los que se han encontrado con el Señor por la mediación de su santísima Madre.

Las lecturas dela Palabrade Dios que acabamos de proclamar nos han recordado el sentido de este año jubilar. Jesús en la sinagoga de Nazaret e iluminado por la profecía de Isaías habla de su misión como un año de gracia del Señor. El Mesías ha venido para cambiar el rumbo de la historia que el pecado había desviado hacia la ruina del hombre y de la humanidad. Su presencia lleva a la historia por el camino de salvación. La creación se consuma enla Pascuade Cristo. Lo que el profeta anunció se ha cumplido hoy en Jesucristo. El hoy de Dios es también nuestro hoy. Hoy, aquí y ahora, Dios cumple su promesa de salvación en su Hijo Jesucristo.

El Señor nos muestra el verdadero rostro de todo lo creado al tiempo que manifiesta el misterio del hombre al propio hombre. Hemos de repetir con el Papa Benedicto XVI que Dios no quita nada al hombre, al contrario, Dios da sentido a lo que somos y a lo que vivimos. El hombre sin Dios es un hombre acosado por los poderes del mundo que prometiendo libertad esclavizan. No es verdad que el camino más fácil es el camino de la dicha y la felicidad. Vivir en la verdad y en el amor, muchas veces camino arduo y difícil, es el camino de la salvación. A esto nos han invitado este año de gracias. Como escribí en mi carta pastoral con este motivo: “El Año Jubilar quiere renovar en nosotros esta necesidad de volver a la gracia de Dios que nos da la salvación; buscar los medios de gracias que Jesucristo ha querido dejar a su Iglesia, y que esta nos ofrece cada vez que con sinceridad nos acercamos a ella”.

Los medios que nos ha proporcionado este tiempo de gracias: la peregrinación, la oración por la paz y por el Papa, y por supuesto los sacramentos de la penitencia y la eucaristía, han sido la oportunidad para renovar nuestro bautismo. Ha sido momento propicio para poner en valor la gracia que recibimos por el bautismo y a vivir según lo que somos, hijos de Dios.

4. Pero ahora es legítimo y hasta necesario que nos preguntemos: y después de este Año jubilar, ¿qué?.

No podemos buscar los frutos de este Jubileo en términos de eficacia al estilo de las empresas mundanas. Los frutos de este año son de Dios y a Él corresponden.

Sin embargo, es verdad que toda la conversión o renovación en Cristo llevan al creyente y hasta el no creyente a la comunidad, ala Iglesia. Esteaño jubilar nos ha de llevar a vivir en la comunión dela Iglesiay a hacer nuestros los proyectos eclesiales.

En este sentido quiero recordar el Plan de evangelización que ahora comenzamos en nuestra diócesis y que marcarán la vida de nuestra iglesia particular durante los próximos cinco años. Un Plan que mira no solo a los que vienen ala Iglesiay viven en ella a través de asociaciones, movimientos o por la participación en la vida de fe, sino también a aquellos que estuvieron enla Iglesiapero se fueron por las razones que sea, y hasta a ese sector de la sociedad, cada vez mas amplio, de los que nunca han venido ala Iglesia, de los que viviendo en una cultura marcada por el espíritu de Cristo no lo conocen.

La Palabrade Dios y la invitación a una nueva evangelización configuran los objetivos dela Iglesiade Guadix para los próximos años.

Nos decía Benedicto XVI el pasado año en su viaje a Barcelona para consagrar la basílica dela Sagrada Familia, que los caminos de la nueva evangelización son la belleza y el testimonio. Mostrar la belleza de la de cristiana y anunciarla no solo con la palabra sino también con el testimonio de la vida. La fe se hace creíble y muestra la belleza de Dios en el testimonio de los cristianos, en una vida honrada y santa a favor de los hombres, especialmente de los más necesitados.

5. Antes de terminar estas palabras quiero dar gracias a Dios al tiempo que agradezco a aquellos que han hecho posible que este año haya sido verdaderamente un año de gracia. Quiero expresar mi agradecimiento, en primer lugar, al Sr. Cura Párroco, D. Manuel Amézcua Morillas, que me pidió la celebración de este año jubilar y que con entrega generosa ha ido acompañando el paso de tantos peregrinos, atendiéndolos con los medios de gracia propios del Jubileo, especialmente la participación en los sacramentos de la penitencia y de la eucaristía. Con él, también el reconociendo a toda la parroquia, a los consejos parroquiales, a las hermandades y agrupación parroquiales.

Quiero expresar mi agradecimiento y reconocimiento a las Institución Teresiana, a todos los que hacéis presente hoy el carisma de San Pedro Poveda. De un modo especial a las que vivís aquí de la asociación primaria y que sois testigos de la fecundidad povedana hoy en Guadix. No puedo olvidar la cercanía dela Directora Generaldela Institución,  Loreto Ballester y la dela Directoraregional. Muchas gracias.

A las autoridades por su colaboración siempre eficaz y necesaria en estos acontecimientos. Que Dios os lo pague.

Y a todos los habitantes de este barrio de las Cuevas.

6. Al final dela Santa Misa, simbólicamente cerraremos la puerta santa. Al cerrar la puerta santa, se abre la puerta de la fe. El Papa acaba de convocarnos a la celebración de un año de la fe. Será el momento de profesar la fe. Nos dice el Papa: “ «La puerta de la fe» (cf. Hch 14, 27), que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros. Se cruza ese umbral cuandola Palabrade Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida. Éste empieza con el bautismo (cf. Rm 6, 4), con el que podemos llamar a Dios con el nombre de Padre, y se concluye con el paso de la muerte a la vida eterna, fruto de la resurrección del Señor Jesús que, con el don del Espíritu Santo, ha querido unir en su misma gloria a cuantos creen en él (cf. Jn 17, 22)”.

La Virgen, mis queridos hermanos, es la puerta santa que nos introduce en el futuro de la gracia, en el horizonte de la salvación. El futuro es Dios, y quien en Él vive está ya gustando el cielo que un día esperamos gozar en plenitud.

HOMILÍA DE SOLEMNIDAD DE LA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS, PATRONA DE GUADIX

Hoy Guadix palpitante proclama como Reina a su Madre y Patrona y el ofrece con regia corona los anhelos de su corazón”. Así canta Guadix el amor ala Virgen de las Angustias, y así lo hacemos en el marco de su Santa y Apostólica Catedral. A Ella nuestro amor y devoción.

Hermanos sacerdotes;

Ilmos. Sres. Vicarios General y episcopal.

Ilmo. Sr. Dean y Cabildo dela SAI Catedral;

Queridos Seminaristas;

Miembros de los Institutos de Vida Consagrada;

Hermano Mayor y Hermandad dela Stma.Virgende las Angustias, Patrona de Guadix.

 Hermandades y Cofradías.

 Hermanos y hermana en el Señor.

Saludo con sincero afecto al Sr. Alcalde y ala Corporaciónmunicipal, junto a las dignas autoridades que nos acompañan y nos honran con su presencia; al tiempo que les expreso mi agradecimiento por su presencia  y mi estima.

Cada domingo somos invitados a la mesa del Señor, mesa que es dela Palabray del Cuerpo y Sangre del Cristo. Es este un misterio de presencia, misterio que hace actual lo que un día ocurrió en el Calvario en beneficio de la humanidad entera. La entrega del Hijo de Dios por la salvación de los hombres encuentra en cada celebración eucarística su actualización, o lo que es lo mismo su realización. En la eucaristía, que es la comunión con el cuerpo de Cristo, gustamos aquí nuestra salvación.

La iconografía cristiana, fruto de la profesión y de la experiencia de fe del pueblo creyente, nos muestra la belleza de los misterios cristianos haciéndolos visibles a nuestros ojos e invitándonos a llevarlos al corazón mediante la interiorización. Esta relación íntima entre la experiencia de fe y la belleza expresada en las imágenes de los misterios cristianos es lo que da sentido a la fiesta por excelencia de la ciudad de Guadix, la fiesta de su Patrona, la santísima Virgen de las Angustias

La hermosura dela Madrede los accitanos es la expresión del amor de un pueblo ala Virgen  María, a su persona y a su misión. La imagen dela Virgencon su Hijo en brazos nos traslada al momento que esta imagen representa: Jesús muerto ha sido bajado de la cruz y depositado en los brazos de su madre. Es un  momento entrañable, momento de ternura y de desgarro. Es momento de silencio que tiene como fondo el dolor contenido. En la escena se unen la incomprensión ante cualquier muerte, y mucho más la de un joven inocente, con la aceptación de una muerte que ha sido asumida voluntariamente, como consecuencia de un amor llevado hasta el extremo. Una muerte así, no es ni puede ser final sino comienzo de una vida nueva, que anuncia que el amor ha vencido a la muerte porque es más fuerte que la muerte La imagen dela Virgende las Angustias que contemplamos, y que Guadix venera, no es simple evocación de un momento sino que es presencia y actualización de la salvación que ha acontecido enla Pascuade Cristo y de la que María es testigo y anuncio.

La celebración cada año de la fiesta dela Virgende las Angustias, Patrona de Guadix, es una invitación y una oportunidad para reflexionar y renovar la fe de este pueblo, o lo que es lo mismo volver al origen, a lo que nos identifica; es como volver al primer amor. Por ello, quiero detenerme en una reflexión acerca de la fe cristiana, mejor de Dios mismo, esencia que identifica a nuestro pueblo.

La puerta de las fe, nos recuerda el Papa, siempre está abierta para nosotros. Es la puerta que cruzaron nuestros padres, la misma que cada uno de nosotros ha cruzado por el bautismo. Se cruza la puerta de la fe “cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma”. Por eso, hemos de anunciar la Palabra de Dios a este hombre y en este mundo, y lo hemos de hacer confiados en la fuerza y en la eficacia de la Palabra, pero también en la capacidad y bondad del hombre para aceptarla en su corazón. La falta de ardor evangelizador en muchos de los que nos llamamos cristianos no es sino falta de fe, dicho sencillamente, hemos hecho a Dios insignificante, no nos creemos que Dios es capaz de transformar el corazón humano y poner al hombre en el camino de su realización, de la salvación. La fe es camino que dura toda la vida y que implica a todo el hombre. La fe no es un adorno o un elemento superpuesto en la existencia humana que no tiene más misión que ayudarnos a ser buenos sin más. La fe es esencial al hombre y lo introduce en una vida que no tiene caducidad, el camino de la fe “se concluye con el paso de la muerte a la vida eterna, fruto de la resurrección del Señor Jesús”.

Hoy, como siempre, estamos llamados a redescubrir el camino de la fe “para iluminar de manera cada vez más clara la alegría y el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo”. Son muchos los hombres que viven en medio de un verdadero desierto donde falta lo esencial para vivir, donde la vida se escapa de las manos y con ella el sentido de nuestro ser y de nuestro existir. Por eso es deber de todos aquellos que somos cristianos posibilitar la vuelta de los hombres al encuentro con el Señor, llevarlo a Aquel que es la vida y que llena la nuestra de sentido y plenitud.

Muchos de nuestros contemporáneos se preguntan, si en medio de la situación que vive hoy el mundo, una situación compleja y delicada, con un futuro más que incierto, es necesario, o merece la pena plantear la cuestión sobre Dios. Incluso aquellos que respetan y valoran la misión dela Iglesia, comprenden y hasta apoyan su labor social y caritativa que está en la vanguardia de la pobreza y de las situaciones límites, olvidan con facilidad cual es la causa en las que se apoyan estas iniciativas sociales. En definitiva, la cuestión es: ¿hay que anunciar a Dios en esta situación de crisis mundial?.

Ante esta cuestión, me atrevería a decir que primero hay que rescatar a Dios, sacarlo de la insignificancia a la que lo hemos reducido, limpiar su rostro de las adherencias que lo han ocultado para que muestre su belleza salvadora. El pensamiento que ha dominado la modernidad, y que ahora nos muestra sus límites, quiso reducir la religión a una cuestión ética. Según este pensamiento, en lo que a la religión se refiere simplemente hay que ser buenos; lo importante en la religión como en la moral es la práctica, lo que hacemos. Pero al reducir la religión ha una cuestión simplemente práctica, ética, se oculta lo que da sentido al hacer, se quitó de la escena pública a Dios. Dios no importaba, solo ser buenos, pero sin referencias objetivas y trascendentes. La nueva diosa de la modernidad era la razón, una razón práctica que solo busca la eficacia, en la que todo ha de ser demostrado, pero eso sí dentro de los límites de nuestras posibilidades. Todo lo que se salga de este marco es irreal, fruto de la subjetividad. Así se ha podido postular que la religión es una creación humana porque Dios no solo no existe, sino que no puede existir.

Pero, ¿que ha ocurrido entonces?, ¿cómo ha podido seguir viviendo el hombre?. Pues me atrevería a decir que el hombre ha vivido maquillado, narcotizado. Un hombre rodeado de cosas pero vacío en su interior. Hemos creado calidad de vida y la sociedad de bienestar, pero ni en la calidad de la vida ni en el bienestar de la sociedad hay alma, hay calidez. Hoy muchos conductores de la vida social y cultural constatan que las iglesias no tiene jóvenes, pero yo me pregunto, ¿y cuántos tienen los partidos políticos, los sindicatos, las asociaciones de vecinos, la asociaciones culturales o musicales y hasta los clubes deportivos?. Hemos creado un modelo de hombre sin referencia a su Creador y vamos descubriendo que ahora tenemos un hombre menos humano, con menos alma; un hombre que sirviendo a la tierra no es capaz de transformarla.

El panorama de la vida pública hoy está ocupado en su totalidad por la cuestión de una crisis mundial, al parecer sin precedentes, que supera personas y naciones. Pero la respuesta, al menos general, que damos es simple, irreflexiva, queremos recuperar la situación que tuvimos y que sin duda no volverá. No vivimos una crisis económica sin más, no nos engañemos, vivimos una crisis moral, una crisis de identidad.

Al decir esto quiero subrayar que la crisis, aun con aspectos negativos, pueden ser un momento de gracia, una crisis de crecimiento, un auténtico kairós. ¿No es, por tanto, el momento de mirar en otra dirección?, ¿no es este momento una invitación a dar alma al mundo?. Hemos querido hacer una Europa basada en lo económico, pero sin alma, y ahora tenemos una Europa vieja y en crisis. Posiblemente es el momento de revisar la idea misma de progreso que no puede ser solo lineal, solo hacia delante, sino también hacia lo profundo, al interior.

Y es aquí donde la fe en Dios tiene mucho que decir. Dios da consistencia a la vida del hombre y del mundo, porque en Él hemos nacido y en Él nos movemos y existimos, a Él se encamina nuestra vida. Dios que se ha manifestado en Cristo nos enseña el camino que lleva a la humanidad a su plenitud, y este camino no es sino el mismo hombre. Nuestra humanidad es el camino del encuentro con Dios. Dios al hacerse hombre ha asumido nuestra naturaleza elevándola a su divinidad. Dios es el amigo del hombre, su compañero de camino, la voz que alerta y alienta y el brazo en el que apoyarnos en los momentos de cansancio. Dios viene con nosotros para enseñarnos la dirección en que hemos de mirar, para que aprendamos a leer la historia, nuestra propia historia, desde sus ojos, desde su corazón.

Desde aquí volvemos nuestra mirada a la imagen dela Virgencon su hijo en brazos; nos acercamos a ella para entrar en su misterio, nos descalzamos como Moisés en el monte del Señor porque el suelo que pisamos es sagrado. Entramos en el corazón de María y de su hijo como lo han hecho nuestros padres a lo largo de la historia, entramos para encontrar consuelo y fortaleza en ellos, para aprender a mirar la historia, nuestra historia desde aquí, para descubrir la grandeza de nosotros mismos. El corazón de María que queda atrapado en el de su Hijo muerto, pero que es un corazón que vive en la esperanza de nuevo cielo y la nueva tierra.

María de las Angustias nos da a Jesús el fruto bendito de su vientre. Es este y no otro el privilegio dela Iglesia, el de los cristianos. Nuestro privilegio es Jesús que nos viene de Maríala Virgen.Nuestradicha es anunciarlo a los hombres para que conociéndolo los amen y lo sigan. Somos dichosos porque el Hijo que María sostiene en sus brazos nos lo ha dado a nosotros, es nuestro.

En Cristo sufriente y dolorido, en el Señor muerto identificamos su rostro en cada hermano que pasa por el dolor y el sufrimiento, en cada hombre postrado por cualquier tipo de pobreza, por la enfermedad o la soledad. Tenemos el privilegio de servir a los hermanos, porque al servirlos a ellos servimos al mismo Cristo. Cuantas veces lo hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños conmigo lo hicisteis, nos dice el mismo Señor en el Evangelio. El Dios que llevala Virgenen sus brazos es cada hombre pobre y necesitado. María en Cristo nos da a los hermanos.

  Pero, mis queridos hermanos, hijos de Guadix, los que vivís aquí y los que ahora estáis fuera, tomando la lección de evangelio de hoy, la parábola de los talentos, quiero interpelarme e interpelaros: ¿qué hemos hecho con los talentos recibidos?, ¿qué hacemos con tanta gracia que Dios ha derramado en esta tierra a lo largo de dos mil años?, ¿qué hemos hecho con la fe que recibimos y que vertebra nuestro ser?. Y lo más importante, ¿qué haremos hoy para construir el futuro?.

El que recibió un talento tuvo miedo, por eso lo guardó y no lo negoció para obtener más. Desde el miedo y el conformismo nunca haremos nada.La Iglesia, como la sociedad accitana no se puede conformar con el lamento de nuestra pobreza, ni podemos permitirnos magnificar nuestras legítimas diferencia en el modo de pensar. Guadix, y la iglesia de Guadix necesitan ilusión para seguir caminando. Con la mirada agradecida en nuestro glorioso pasado hemos de encarar el futuro con imaginación, con firmeza y con decisión.

La Iglesiadel Señor que está en Guadix no se conforma con llevar el evangelio y cuidar  a los que están dentro, quiere buscar también a los que están fuera, a los que se fueron y a los que nunca vinieron, a todos queremos hablarles de Jesucristo y de la nueva vida que genera la fe en Él. Nosotros no entendemos la sociedad como una lucha sino como una familia, como una fraternidad, por esos queremos contribuir al bien del hombre y de la sociedad; reivindicamos ser una presencia activa, desde lo específico de nuestra misión y con humildad, en la regeneración de esta tierra; queremos contribuir a su progreso porque es el progreso del Reino de Dios. Nuestro recién estrenado Plan de evangelización marcarán las etapas de este camino.

Quiero terminar con una oración ala Virgen, la oración de esta iglesia que camina en Guadix.

A ti Señora y Madre nuestra te encomiendo los anhelos de esta iglesia apostólica; en tu regazo  dejo nuestras dificultades y la de los hijos de esta tierra.

Madre pongo bajo tu amparo a los jóvenes; ayúdanos para que sepamos trasmitirles la belleza de la fe, intercede para que descubran al Señor y configuren su vida según el modelo del Evangelio;

En tus brazos pongo también nuestro Seminario y su futuro; a ti te encomiendo las vocaciones a la vida sacerdotal y consagrada; alienta la fidelidad de los que han sido llamados y despierta la respuesta de los que escuchan la voz de Dios pero no la reconocen o tienen miedo a seguirla.

Bajo tu mirada están las familias, protégelas, sé su madre. Mira especialmente a aquellas que pasan por cualquier dificultad y haz que todas cumplan con su misión enla Iglesiay en el mundo.

Inspira y da sabiduría y prudencia aquellos que nos representan en la vida pública, que gobiernen mirando siempre al bien común y en el respeto a la libertad de cada hombre. Que juntos construyamos una sociedad mejor.

Recoge en tu corazón a los que pasan por la dificultad, el sufrimiento y todo tipo de pobreza. Madre querida son muchos los hombres y las familias que sufren las consecuencias de esta crisis, los que no tienen trabajo, y hasta aquellos que no tienen lo imprescindible para vivir con dignidad. Muéstrate como Madre y haz que puedan volver a tener una vida digna.

Virgen de las Angustias, llévanos a Jesús fruto bendito de tu vientre.

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